En primer lugar, os digo a todos los que estéis leyendo esto. No sé cómo ni por qué habréis llegado aquí. Ni siquiera sé por qué seguís leyendo esto que escribo sabiendo las tonterías que puedo llegar a decir. Pero aunque en cuanto acabéis esta entrada cerréis el blog y no lo volváis a abrir nunca, os pido por favor que leáis este post hasta el final, que le dediquéis tan sólo cinco minutos de vuestra vida para que así podáis conocer una pequeña -gran- parte de mi vida. Esa pequeña parte tiene nombre y apellidos. Esa pequeña parte es Crystel Astorga.
Ella es algo, dado que no se le puede calificar como alguien, porque no es ni siquiera persona, algo increíble. Es genial. Cada hora, minuto, segundo que paso a su lado es tan sumamente genial como ella. Es única. Y no puedo evitar pensar en qué pasará cuando ella vuelva a Viena, donde vive, y yo siga aquí esperando, en Pamplona, contando los días que faltan para que vuelva aunque sea por unos días. Y precisamente por eso sé que tenemos que aprovechar todos y cada uno de estos momentos que nos quedan hasta que llegue el fatídico día en el que tengamos que decir 'hasta luego'. Porque obviamente no será un adiós. Esto va a continuar. Lo sé. Lo siento.Sé que esta amistad que nos une es más fuerte que la distancia. Sé que ella no podrá con nosotras. Seremos capaces de vencerla.
Ella es la única persona en este mundo que ha creado su propio idioma inventándose los verbos que no sabe. Ella tiene una voz que te deja sin palabras. Tiene una sonrisa preciosa. Tiene algo. Tiene algo y yo no sé qué es. Pero a mí me encanta. Y no quiero que se vaya... quiero que se quede aquí, conmigo, para siempre. Para poder apoyarme en todos los momentos difíciles de mi vida. Para aconsejarme como nadie. Para poder contarle todo lo que no soy capaz de contar a nadie, excepto a ella. Porque eso es lo que más me gusta de ella. Que no es como los demás. Es diferente y quedan muy pocas personas así en el mundo. Una de ellas es Crystel Astorga, y su camino continúa en Viena, el mío en Pamplona, pero nuestros destinos están unidos. Eso es algo que he podido aprender en estos 6 meses en los que he tenido la suerte de poder conocerla. Es inevitable que luego tú sigas tu vida, y yo la mía. Al fin y al cabo, estos 6 meses sólo han sido un pequeño paréntesis en nuestras vidas. Pero un precioso paréntesis, que en cualquier momento puede abrirse y continuar, y sólo nosotras somos capaces de hacerlo. Tenemos que ser fuertes.
Juntas lo conseguiremos. Juntas. Siempre.
C, C.



1 comentario:
No se puede explicar ni expresar mejor. Es alguien increíble, necesito que esté aquí. La echo tanto de menos... (Bea)
Publicar un comentario