"Que nunca seguí al rebaño, porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar.
Como aquel que calla otorga, y aunque la ignorancia es sorda pude levantar la voz más fuerte que los ladridos de los perros consentidos y que la voz del pastor.
Empecé haciendo carreras por atajos y veredas muy estrechas para ver. Y decían mis vecinos que llevaba mal camino apartado del redil. Siempre fui esa oveja negra que supe esquivar las piedras que le tiraban a dar. Y cuanto más pasan los años más me aparto del rebaño, porque no sé a dónde va."
¿A dónde vais, rebaño?
¿De verdad creeis que esto sirve de algo? ¿Os sentís mejor mirando mal a alguien por que no vista como vosotros? ¿Os sentís mejor por ignorarle si no piensa igual que vosotros? ¿Y si lo vuestro no es lo mejor? Esque yo no puedo hacer nada si queréis vivir en una constante carrera, por ver quién gana al final. Pero si esa carrera no tiene una meta fija no sirve para nada. Como dijo un compañero de mi clase, el cual dicho sea de paso tampoco viste igual que el rebaño, esto ya no sirve para nada. Es así.
No sé si algún día os daréis cuenta de que no por ser igual a todos vas a ser mejor. Es tan estúpido...
Cada persona decide qué llevar, qué decir, qué escuchar, ¿por qué no nos dejáis en paz?
Esa tan ansiada libertad que vosotros defendéis, ¿dónde se quedó? ¿Al principio de la carrera?
Yo os aconsejo parar y volver a por ella.
viernes, 28 de octubre de 2011
martes, 30 de agosto de 2011
Tic, tac...
Es estúpido.
Supongo que me he visto obligada a hacerlo porque al fin y al cabo eres una de las mayores inquietudes en mi cabeza. Y además eres uno de los temas más frecuentes en las discusiones con mi madre. Nunca estoy de acuerdo en lo que ella dice.
¿Por qué debería creerme la existencia de un ser que no ha hecho nada por mí en estos 14 años de mi vida?¿Por qué confiar en alguien del que no existe ninguna prueba de que sea real y no sean simples palabras?
En eso consiste la fe, supongo. Pues bien, yo no tengo fe alguna...
Déjame decirte que independientemente de si estás ahí o no, me parecería muy hipócrita por mi parte creer en alguien que permite que sucedan catástrofes naturales capaces de destruir poblaciones enteras.
En alguien que deja que dos grupos de personas luchen con el único fin de matarse entre ellos, independientemente del motivo.
En alguien que puede ver cómo niños de 10 años son obligados a coger un rifle con sus inocentes manos y apretar el gatillo apuntando a quien algún día podría haber sido su amigo, sin hacer nada al respecto.En alguien cuya religión discrimina a ciertas PERSONAS según su orientación sexual.
En alguien cuya religión tiene como líder a alguien que vive entre tesoros pero sin embargo habla de erradicar el hambre y la pobreza en el mundo. Repito, habla. Porque es lo único que hace. Hablar.
En alguien cuya religión está en contra de algo que impide la expansión de un virus mortal.
¿Eso es la religión? ¿De verdad? Pues puedo asegurarte que vivo pacífica y felizmente sin ella.
Si algún día te dignas a contestarme y resolver todas mis dudas, aquí estaré, esperando.
Y una última pregunta. ¿Estás conforme con el mundo que tú mismo "has creado"?
Si la respuesta es negativa, ¿por qué no haces nada al respecto?
Si la respuesta es positiva...
Replánteate la pregunta.miércoles, 17 de agosto de 2011
Mientras la luna duerme sola.
"Los secretos que yo conozco gritan a voces. Son secretos que puedes oír aún estando sordo, secretos plasmados en mi semblante, de día y noche y viceversa, de pequeñas heridas, de grandes cicatrices. Son puntos y comas de mi pequeña historia, de una vida, la mía, que cobra sentido al cruzarse con otra vida, la tuya. Son secretos imperceptibles al oído del vulgar, del cotidiano, pero perfectamente escuchables al abrigo de los bares, de las melodías tristes, de noches de luna y sin luna, de los ojos verdes que tan bien conozco, de los caminos que anduve, pero cuidado, no los grites, nadie te entenderá, son como la locura, todos la ven, la oyen, pero nadie la entiende, son mis secretos, al fin y al cabo."
Kutxi Romero.
Kutxi Romero.
lunes, 15 de agosto de 2011
Vuelvo a ser típica y repetitiva.
-Hoy, exactamente hace un año y dos horas, conocí a unas de las personas que más han marcado mi vida. Hoy hace un año y dos horas conocí a Carina Nadal, Ángela Gómez, María Ferri, Lara Baró y María Vidal. Hoy hace un año y dos horas fui feliz por lo menos durante dos semanas. Hoy hace un año y dos horas empezó el 4C 2010. Cuando la gente me pregunta qué es exactamente el 4C, me veo obligada a responder: 'Un campamento'. Entonces los hay quienes se ríen de mí por estar tan aferrada a los recuerdos de un simple campamento, los hay quienes creen entenderme porque ellos también han estado en campamentos, y los hay quienes les es indiferente. Pero esque el 4C no es 'un simple campamento'. Esque de verdad que sé que suena horriblemente típico, pero realmente no se cómo expresarlo con palabras. Estoy segura, de que el director del campamento se dedica durante el resto del año a seleccionar monitores y alumnos que encajen contigo a la perfección, porque de verdad que si no, no me lo explico. Son personas, que yo aquí no encuentro. Independientemente de gustos musicales, aficiones... Esque aunque no tengamos cosas en común, acaba siendo increíble. No puedo decir que hayan sido las dos mejores semanas de mi vida, porque realmente no me acuerdo de todas y cada una de ellas, pero sí puedo afirmar que han sido dos de las mejores semanas de mi vida. Y he escrito un montón de veces sobre ellas y nunca he podido decir realmente cómo me sentí estando allí. No es que sea una experiencia, es... Mucho más. Y hay veces, que para alegrarme sólo necesitaría un abrazo suyo, que me dé fuerza y valor para enfrentarme de nuevo a la vida, pero es imposible porque los putos kilómetros están entre nosotros. De verdad que en el momento en el que yo puse un pie en Poblet, olvidé todo lo que había fuera de ahí. Olvidé todos mis problemas y toda la mierda que me rodea, que allí no estaba. Pensar que nunca voy a volver a ir allí, por lo menos como alumna, me tira bastante para abajo... Pero cuando recuerdo que podré volver a estar junto a ellas, tarde o temprano, hace que la espera sea más llevadera. Por último un mensaje que sé que nadie que está en estos momentos allí va leer, pero...: Intrusas que ocupáis ahora mismo la 212, por favor, cuidádnosla y dejadla como siempre. Gracias.
martes, 7 de junio de 2011
Desde enero, hasta siempre.
Bueno, no sé ni cómo empezar esto...
En primer lugar, os digo a todos los que estéis leyendo esto. No sé cómo ni por qué habréis llegado aquí. Ni siquiera sé por qué seguís leyendo esto que escribo sabiendo las tonterías que puedo llegar a decir. Pero aunque en cuanto acabéis esta entrada cerréis el blog y no lo volváis a abrir nunca, os pido por favor que leáis este post hasta el final, que le dediquéis tan sólo cinco minutos de vuestra vida para que así podáis conocer una pequeña -gran- parte de mi vida. Esa pequeña parte tiene nombre y apellidos. Esa pequeña parte es Crystel Astorga.
Ella es algo, dado que no se le puede calificar como alguien, porque no es ni siquiera persona, algo increíble. Es genial. Cada hora, minuto, segundo que paso a su lado es tan sumamente genial como ella. Es única. Y no puedo evitar pensar en qué pasará cuando ella vuelva a Viena, donde vive, y yo siga aquí esperando, en Pamplona, contando los días que faltan para que vuelva aunque sea por unos días. Y precisamente por eso sé que tenemos que aprovechar todos y cada uno de estos momentos que nos quedan hasta que llegue el fatídico día en el que tengamos que decir 'hasta luego'. Porque obviamente no será un adiós. Esto va a continuar. Lo sé. Lo siento.Sé que esta amistad que nos une es más fuerte que la distancia. Sé que ella no podrá con nosotras. Seremos capaces de vencerla.
Ella es la única persona en este mundo que ha creado su propio idioma inventándose los verbos que no sabe. Ella tiene una voz que te deja sin palabras. Tiene una sonrisa preciosa. Tiene algo. Tiene algo y yo no sé qué es. Pero a mí me encanta. Y no quiero que se vaya... quiero que se quede aquí, conmigo, para siempre. Para poder apoyarme en todos los momentos difíciles de mi vida. Para aconsejarme como nadie. Para poder contarle todo lo que no soy capaz de contar a nadie, excepto a ella. Porque eso es lo que más me gusta de ella. Que no es como los demás. Es diferente y quedan muy pocas personas así en el mundo. Una de ellas es Crystel Astorga, y su camino continúa en Viena, el mío en Pamplona, pero nuestros destinos están unidos. Eso es algo que he podido aprender en estos 6 meses en los que he tenido la suerte de poder conocerla. Es inevitable que luego tú sigas tu vida, y yo la mía. Al fin y al cabo, estos 6 meses sólo han sido un pequeño paréntesis en nuestras vidas. Pero un precioso paréntesis, que en cualquier momento puede abrirse y continuar, y sólo nosotras somos capaces de hacerlo. Tenemos que ser fuertes.
Juntas lo conseguiremos. Juntas. Siempre.
En primer lugar, os digo a todos los que estéis leyendo esto. No sé cómo ni por qué habréis llegado aquí. Ni siquiera sé por qué seguís leyendo esto que escribo sabiendo las tonterías que puedo llegar a decir. Pero aunque en cuanto acabéis esta entrada cerréis el blog y no lo volváis a abrir nunca, os pido por favor que leáis este post hasta el final, que le dediquéis tan sólo cinco minutos de vuestra vida para que así podáis conocer una pequeña -gran- parte de mi vida. Esa pequeña parte tiene nombre y apellidos. Esa pequeña parte es Crystel Astorga.
Ella es algo, dado que no se le puede calificar como alguien, porque no es ni siquiera persona, algo increíble. Es genial. Cada hora, minuto, segundo que paso a su lado es tan sumamente genial como ella. Es única. Y no puedo evitar pensar en qué pasará cuando ella vuelva a Viena, donde vive, y yo siga aquí esperando, en Pamplona, contando los días que faltan para que vuelva aunque sea por unos días. Y precisamente por eso sé que tenemos que aprovechar todos y cada uno de estos momentos que nos quedan hasta que llegue el fatídico día en el que tengamos que decir 'hasta luego'. Porque obviamente no será un adiós. Esto va a continuar. Lo sé. Lo siento.Sé que esta amistad que nos une es más fuerte que la distancia. Sé que ella no podrá con nosotras. Seremos capaces de vencerla.
Ella es la única persona en este mundo que ha creado su propio idioma inventándose los verbos que no sabe. Ella tiene una voz que te deja sin palabras. Tiene una sonrisa preciosa. Tiene algo. Tiene algo y yo no sé qué es. Pero a mí me encanta. Y no quiero que se vaya... quiero que se quede aquí, conmigo, para siempre. Para poder apoyarme en todos los momentos difíciles de mi vida. Para aconsejarme como nadie. Para poder contarle todo lo que no soy capaz de contar a nadie, excepto a ella. Porque eso es lo que más me gusta de ella. Que no es como los demás. Es diferente y quedan muy pocas personas así en el mundo. Una de ellas es Crystel Astorga, y su camino continúa en Viena, el mío en Pamplona, pero nuestros destinos están unidos. Eso es algo que he podido aprender en estos 6 meses en los que he tenido la suerte de poder conocerla. Es inevitable que luego tú sigas tu vida, y yo la mía. Al fin y al cabo, estos 6 meses sólo han sido un pequeño paréntesis en nuestras vidas. Pero un precioso paréntesis, que en cualquier momento puede abrirse y continuar, y sólo nosotras somos capaces de hacerlo. Tenemos que ser fuertes.
Juntas lo conseguiremos. Juntas. Siempre.
C, C.
sábado, 16 de abril de 2011
Tan sólo por un día.
Desearía volver a tener 7 años. Que mi principal preocupación fuera conseguir los dos últimos cromos que me faltaban para completar el álbum. Comprarme sólo el Huevo Kinder por su regalo. Que lo más difícil que hiciésemos en el colegio fuera la plastilina. Que una goma elástica sujetada por los dos extremos fuera mi máxima felicidad y pudiera pasarme toda la tarde saltándola sin aburrirme. Desear que llegase el viernes únicamente para hacer los talleres del colegio.Contar los PA, PD y NM de mis notas, y alcanzar la felicidad máxima por que tenía un PD en formas y colores. Ir a la playa y hacer castillos de arena, guerra de bolas, enterrarme en la arena. Que mi objeto más preciado fuese una peonza. Jugar a papás y a mamás en el patio del colegio. Sentirme como una rebelde sin causa al no atarme el cinturón y cuando mi madre me preguntase si lo había hecho yo le respondiese que sí. Sentirme un jugador de la NBA al tirar de cuchara a la canasta y encestar. Sentime millonaria al recibir 50 céntimos de mi padre y gastármelos en chuches. Que me diesen miedo los cabezudos de San Fermín. Sentirme la niña más afortunada del mundo al ir a la barracas en San Fermín. Creer en los reyes magos. Utilizar una grapadora como pistola y creerme un policía. Preguntar cada cinco minutos a mi madre cuánto faltaba para llegar al destino que queríamos. Gastar bromas telefónicas y sentirme mayor. Disfrazarme y creerme realmente que era el personaje del disfraz. Que mi madre me pusiese uno de esos lazos tan feos y quitármelo cuando no me viese. Romper los leotardos y dobladillos de las faldas del uniforme. Hacer gotigoti a escondidas y creernos los mejores por que nadie nos descubriese. Irme a la cama a las 10 y creer que es tardísimo. Jugar con lo primero que encontrásemos como si no hubiera un mañana.
Desearía poder parar el tiempo tan sólo unos minutos, para poder reflexionar y darme cuenta de que todo lo que pasa es así y nada lo puede cambiar. Pero lo que más desearía es tener una máquina del tiempo, y cuando algo no me gusta o he cometido un error poder volver atrás en el tiempo para rectificar y corregirlo. O adelantarlo, para que no nos salpiquen siquiera unas gotas del pasado. Sería de cobardes, pero sé que en muchas ocasiones arreglaría tantas cosas... Pero para qué engañarnos... Tú y yo sabemos que el destino es más fuerte que todas y cada una de las anteriores cosas dichas. Juguemos a ser valientes... y el último moco verde.
Desearía poder parar el tiempo tan sólo unos minutos, para poder reflexionar y darme cuenta de que todo lo que pasa es así y nada lo puede cambiar. Pero lo que más desearía es tener una máquina del tiempo, y cuando algo no me gusta o he cometido un error poder volver atrás en el tiempo para rectificar y corregirlo. O adelantarlo, para que no nos salpiquen siquiera unas gotas del pasado. Sería de cobardes, pero sé que en muchas ocasiones arreglaría tantas cosas... Pero para qué engañarnos... Tú y yo sabemos que el destino es más fuerte que todas y cada una de las anteriores cosas dichas. Juguemos a ser valientes... y el último moco verde.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






























