martes, 30 de agosto de 2011

Tic, tac...





Es estúpido.
No sé ni por qué escribo esto.
Supongo que me he visto obligada a hacerlo porque al fin y al cabo eres una de las mayores inquietudes en mi cabeza. Y además eres uno de los temas más frecuentes en las discusiones con mi madre. Nunca estoy de acuerdo en lo que ella dice.
¿Por qué debería creerme la existencia de un ser que no ha hecho nada por mí en estos 14 años de mi vida?
¿Por qué confiar en alguien del que no existe ninguna prueba de que sea real y no sean simples palabras?
En eso consiste la fe, supongo. Pues bien, yo no tengo fe alguna...
Déjame decirte que independientemente de si estás ahí o no, me parecería muy hipócrita por mi parte creer en alguien que permite que sucedan catástrofes naturales capaces de destruir poblaciones enteras.
En alguien que deja que dos grupos de personas luchen con el único fin de matarse entre ellos, independientemente del motivo.
En alguien que puede ver cómo niños de 10 años son obligados a coger un rifle con sus inocentes manos y apretar el gatillo apuntando a quien algún día podría haber sido su amigo, sin hacer nada al respecto.
En alguien cuya religión discrimina a ciertas PERSONAS según su orientación sexual.
En alguien cuya religión tiene como líder a alguien que vive entre tesoros pero sin embargo habla de erradicar el hambre y la pobreza en el mundo. Repito, habla. Porque es lo único que hace. Hablar.
En alguien cuya religión está en contra de algo que impide la expansión de un virus mortal.
¿Eso es la religión? ¿De verdad? Pues puedo asegurarte que vivo pacífica y felizmente sin ella.
Si algún día te dignas a contestarme y resolver todas mis dudas, aquí estaré, esperando.
Y una última pregunta. ¿Estás conforme con el mundo que tú mismo "has creado"?
Si la respuesta es negativa, ¿por qué no haces nada al respecto?
Si la respuesta es positiva...
Replánteate la pregunta.








miércoles, 17 de agosto de 2011

Mientras la luna duerme sola.

"Los secretos que yo conozco gritan a voces. Son secretos que puedes oír aún estando sordo, secretos plasmados en mi semblante, de día y noche y viceversa, de pequeñas heridas, de grandes cicatrices. Son puntos y comas de mi pequeña historia, de una vida, la mía, que cobra sentido al cruzarse con otra vida, la tuya. Son secretos imperceptibles al oído del vulgar, del cotidiano, pero perfectamente escuchables al abrigo de los bares, de las melodías tristes, de noches de luna y sin luna, de los ojos verdes que tan bien conozco, de los caminos que anduve, pero cuidado, no los grites, nadie te entenderá, son como la locura, todos la ven, la oyen, pero nadie la entiende, son mis secretos, al fin y al cabo."

Kutxi Romero.

lunes, 15 de agosto de 2011

Vuelvo a ser típica y repetitiva.

-Hoy, exactamente hace un año y dos horas, conocí a unas de las personas que más han marcado mi vida. Hoy hace un año y dos horas conocí a Carina Nadal, Ángela Gómez, María Ferri, Lara Baró y María Vidal. Hoy hace un año y dos horas fui feliz por lo menos durante dos semanas. Hoy hace un año y dos horas empezó el 4C 2010. Cuando la gente me pregunta qué es exactamente el 4C, me veo obligada a responder: 'Un campamento'. Entonces los hay quienes se ríen de mí por estar tan aferrada a los recuerdos de un simple campamento, los hay quienes creen entenderme porque ellos también han estado en campamentos, y los hay quienes les es indiferente. Pero esque el 4C no es 'un simple campamento'. Esque de verdad que sé que suena horriblemente típico, pero realmente no se cómo expresarlo con palabras. Estoy segura, de que el director del campamento se dedica durante el resto del año a seleccionar monitores y alumnos que encajen contigo a la perfección, porque de verdad que si no, no me lo explico. Son personas, que yo aquí no encuentro. Independientemente de gustos musicales, aficiones... Esque aunque no tengamos cosas en común, acaba siendo increíble. No puedo decir que hayan sido las dos mejores semanas de mi vida, porque realmente no me acuerdo de todas y cada una de ellas, pero sí puedo afirmar que han sido dos de las mejores semanas de mi vida. Y he escrito un montón de veces sobre ellas y nunca he podido decir realmente cómo me sentí estando allí. No es que sea una experiencia, es... Mucho más. Y hay veces, que para alegrarme sólo necesitaría un abrazo suyo, que me dé fuerza y valor para enfrentarme de nuevo a la vida, pero es imposible porque los putos kilómetros están entre nosotros. De verdad que en el momento en el que yo puse un pie en Poblet, olvidé todo lo que había fuera de ahí. Olvidé todos mis problemas y toda la mierda que me rodea, que allí no estaba. Pensar que nunca voy a volver a ir allí, por lo menos como alumna, me tira bastante para abajo... Pero cuando recuerdo que podré volver a estar junto a ellas, tarde o temprano, hace que la espera sea más llevadera. Por último un mensaje que sé que nadie que está en estos momentos allí va leer, pero...: Intrusas que ocupáis ahora mismo la 212, por favor, cuidádnosla y dejadla como siempre. Gracias.